En el corazón del hotel Bahía del Duque, ubicado en Tenerife, hay infinidad de historias de dedicación y amor por la cocina que merecen ser contadas.
Hoy conocemos a Felipe López, segundo de cocina del hotel de The Tais Hotels & Villas. Este chef con 25 años de trayectoria en Bahía del Duque ha conseguido que su pasión por la gastronomía deje una huella imborrable en huéspedes y compañeros.
Un viaje culinario que empezó en casa
La relación de Felipe con la cocina comenzó en su infancia, en el norte de León, donde creció rodeado de sabores tradicionales y elaboraciones caseras. «Siempre tuve curiosidad por los productos y su preparación», recuerda. En su hogar se vivía la gastronomía de una forma auténtica: limpiar pescado y preparar cualquier tipo de carne eran parte de la rutina familiar. Aunque su camino profesional inicialmente lo guió por otros derroteros, su flechazo por la cocina lo llevó a formarse en la Escuela de Hostelería del Principado de Asturias, compaginando sus estudios con el trabajo en prestigiosos restaurantes de Oviedo.
25 años en la familia Bahía del Duque
Lo que comenzó como una aventura temporal en el año 2000 acabó por convertirse en su hogar. Felipe lleva más de dos décadas en la cocina del hotel, un espacio donde ha crecido profesionalmente y donde se siente parte de un gran equipo. El chef valora muchísimo el carácter familiar del hotel de The Tais Hotels & Villas, para él es un verdadero placer trabajar en un lugar así. «Nuestros huéspedes aprecian la cercanía y la familiaridad. Ver las mismas caras año tras año les hace sentir como en casa», comenta. Esa cercanía se traduce en pequeños gestos, como la petición expresa de clientes repetidores para que sea él mismo quien les prepare, por ejemplo, unos exquisitos huevos benedictinos con beicon ahumado y trufa en el desayuno para empezar bien el día. Detalles como este le llenan de alegría y satisfacción.
Sabores del pasado y el presente en cada bocado
Felipe se define como un amante de la cocina tradicional, aunque su paso por el hotel Bahía del Duque le ha permitido mantenerse al día en las tendencias culinarias para poder atender las exigencias de un público internacional y cada vez más exigente. Los platos de cuchara y las paellas son su especialidad, y confiesa que le gusta dar protagonismo a una combinación de tres ingredientes, que para él son imprescindibles en cualquier propuesta: ajo, puerro y cebolla.
Siente verdadera admiración por la gastronomía española. Cuando le preguntamos por su plato favorito, la respuesta es clara: «Picadillo de cerdo con huevos y papas fritas», una receta que le ha acompañado desde su infancia. Pero si hablamos de qué propuesta típica destacaría de Canarias, su elección es la carne de cabra y las clásicas costillas con papas y mojo de cilantro.
Un consejo para los futuros cocineros
Para aquellos que comienzan en el mundo de la cocina, Felipe tiene una recomendación clara: «Esta es una profesión vocacional, muy bonita y reconfortante, pero siempre se debe tener en cuenta que trabajamos para que los demás disfruten”.
Recuerdos inolvidables
En tantos años de experiencia, hay muchas anécdotas curiosas, pero una de las más divertidas es la de la «tarta de cumpleaños perruna». Una clienta pidió un pastel de carne especial para su perro, y Felipe no solo lo preparó con mimo, sino que todo el equipo se sumó a la celebración, cantando «Cumpleaños Feliz» en idioma perruno. «Fue un momento único, lleno de risas y gratitud», recuerda.
La historia de este chef de Bahía del Duque es un claro ejemplo de devoción, pasión y compromiso con la excelencia culinaria. Un profesional excepcional que cocina con el corazón y que cuida cada detalle con mimo y esmero. Y es que, para Felipe, cada plato debe ser una experiencia inolvidable para sus comensales.
