Juan Miguel Cabrera: artífice de la experiencia gastronómica en Bahía del Duque

Al frente de las cocinas de este hotel de lujo en Tenerife, Juan Miguel Cabrera es el arquitecto de una propuesta culinaria que combina producto de primer nivel, creatividad y un equipo comprometido.

Hay personas que llegan a un lugar y nunca se marchan, porque encuentran exactamente lo que buscaban. Juan Miguel Cabrera llegó a Bahía del Duque en 2006 y desde entonces ha construido, junto a su equipo, una experiencia gastronómica que es hoy uno de los pilares fundamentales del hotel. Como chef ejecutivo, su nombre no siempre aparece en los titulares, pero su huella está presente en cada plato, en cada decisión y en cada uno de los restaurantes del hotel.

Los orígenes de una vocación inesperada

Juan Miguel Cabrera creció en Santa Cruz de Tenerife, cerca del puerto, y de niño soñaba con la marina. La cocina llegó casi por casualidad. «Empecé a estudiar casi como un hobby. Cursaba BUP y lo combiné con la FP en cocina», recuerda. Esa combinación de curiosidad intelectual y vocación práctica marcó desde el principio el perfil de un cocinero que nunca dejó de aprender. Un rasgo que, décadas después, sigue definiendo su manera de entender la profesión.

La llegada a Bahía del Duque

Cuando Juan Miguel Cabrera recibió la propuesta de incorporarse a Bahía del Duque, no la aceptó de inmediato. «Había tenido ya algunos contactos para incorporarme antes, pero no me veía todavía preparado para afrontar un proyecto en Bahía del Duque», reconoce. Cuando finalmente llegó, justo después de la Semana Santa de 2006, las sensaciones fueron encontradas. «La sensación era de alegría, pero también he de reconocer que tenía dudas.» Casi dos décadas después, aquellas dudas han quedado muy atrás. La evolución, según sus propias palabras, «ha sido grande, tanto profesional como personalmente.»

Un día en las cocinas de un hotel de cinco estrellas

Preguntar a Juan Miguel Cabrera cómo es un día normal en su trabajo tiene una respuesta clara: no existe. «En este hotel son todos los días diferentes, por diversos motivos», explica. Y es precisamente esa variedad lo que más disfruta de su trabajo. Coordinar la oferta gastronómica de un hotel de la envergadura de Bahía del Duque, con diez restaurantes y propuestas que van desde la alta cocina de Nub hasta la cocina mediterránea de Upalupa Moments & Tastes, exige una capacidad de adaptación constante. Para él, el mayor desafío es también el más claro: «Intentar satisfacer a nuestros clientes. La forma de abordarlo es, en la medida en que podamos, cumplir con lo que nos piden.» Una filosofía sencilla en palabras, pero compleja en la ejecución diaria para un hotel de lujo en Tenerife.

El equipo: la clave de todo

En la visión de Juan Miguel Cabrera, ningún logro es individual. «Sin el trabajo en equipo no se podrían conseguir muchos de los objetivos», afirma con rotundidad. Las cualidades que busca en quienes forman parte de su equipo son dos, y las enuncia sin dudar: «Seriedad y flexibilidad.» Dos valores que, en el fondo, resumen también su propia trayectoria: la seriedad de quien lleva casi veinte años manteniendo los estándares de calidad de uno de los hoteles de referencia de Canarias, y la flexibilidad de quien sabe que cada día trae un reto diferente.

Los consejos que no se olvidan

A lo largo de su carrera, dos consejos han calado especialmente en Juan Miguel Cabrera. El primero llegó en la etapa de formación, de la mano de un profesor que insistía en la importancia de no dejar de estudiar nunca. «Seguir estudiando siempre, aunque fueran materias que no tuviesen nada que ver con nuestra profesión», recuerda. Un maestro con el que aún mantiene contacto y del que, ya jubilado, sigue aprendiendo. El segundo consejo llegó del primer jefe de cocina que tuvo, cuando años después lo vio convertido en jefe de cocina. «Me dijo que nunca me olvidara de mis comienzos y lo que cuesta llegar. Esa es la forma de mantenerse.» Una lección de humildad que, en su caso, ha demostrado ser también una estrategia de longevidad profesional.

Las preferencias de un chef sin favoritos absolutos

Cuando se le pregunta por su plato favorito, Juan Miguel Cabrera responde con la honestidad de quien lleva décadas rodeado de buena cocina. «Favoritos muchos, pero especialmente siento debilidad por los arroces a la hora de comer.» Y si hay algo que disfruta especialmente cocinando, es la combinación de «Algo cítrico y picante», dice, con la brevedad de quien sabe exactamente lo que le gusta. Dos preferencias que, en el fondo, dicen mucho de su manera de entender la cocina: honesta, directa y con carácter.

Una historia que sigue escribiéndose

Juan Miguel Cabrera llegó a Bahía del Duque con dudas y se quedó con convicción. Veinte años después, sigue encontrando en el día a día la motivación para seguir. En un hotel donde cada jornada es diferente, donde la oferta gastronómica abarca desde la alta cocina de La Brasserie by Pierre Résimont hasta los helados artesanales de La Heladería, su papel es el de quien mantiene el equilibrio entre la excelencia y la cotidianidad, convirtiendo a Bahía del Duque en un referente de la alta cocina en Tenerife. Una labor esencial y, como él mismo diría, siempre diferente.